Las plataformas de entrega son útiles para que lo descubran. El problema es cuando todos los pedidos de su negocio pasan por ellas, incluso los de clientes que ya lo conocen y le pedirían directo con gusto. Cada uno de esos pedidos paga comisión, y además la plataforma se queda con el contacto del cliente.
Cómo funciona un canal propio
- Un menú en línea con carrito, desde su sitio o un enlace que comparte por WhatsApp e Instagram.
- El pedido llega ordenado a cocina, con dirección, notas y forma de pago.
- Pago en línea o contra entrega, según prefiera.
- Su propio repartidor o un servicio de mensajería por viaje.
La estrategia que funciona
No se trata de salirse de las apps, sino de usarlas para captar clientes nuevos y mover a los frecuentes a su propio canal directo: un volante en la bolsa con un código de descuento para el siguiente pedido en su sitio, una promoción exclusiva por WhatsApp o un programa de puntos.
Lo que gana además del margen
Con pedidos directos sabe quién le compra, qué pide y cada cuándo. Con esa información puede avisar a sus clientes de un platillo nuevo, recuperar a quien dejó de pedir y planear compras e inventario con datos, no con intuición.