Chrome, Safari y los demás navegadores marcan como “No seguro” cualquier sitio que no use HTTPS, el protocolo que cifra la conexión. Para una clínica, donde el paciente está a punto de compartir su nombre, su teléfono y a veces datos de salud, ese aviso es lo peor que puede ver.
Por qué sigue pasando
Muchos sitios se hicieron hace años, cuando el certificado de seguridad era opcional o costaba. Otros lo tuvieron y caducó sin que nadie se diera cuenta. En la revisión que hicimos esta semana a clínicas veterinarias y dentales de Guadalajara encontramos sitios que solo abren en la versión sin seguridad, y otros que directamente están caídos por actualizaciones de servidor sin mantenimiento.
Qué le cuesta
- Confianza: el paciente duda antes de llenar un formulario o agendar.
- Posicionamiento: Google prefiere sitios seguros en sus resultados.
- Funciones: algunos navegadores bloquean formularios y ubicación en sitios sin HTTPS.
La buena noticia
Hoy el certificado puede ser gratuito y renovarse solo. Instalarlo, redirigir todo el tráfico a la versión segura y revisar que no haya contenido mezclado es trabajo de horas, no de semanas.